Liverpool propiedad del gobierno chino?
El Liverpool podría ser pronto propiedad del gobierno chino, según aseguran varios diarios ingleses. Tras el hombre de negocios Kenny Huang, que anunció ya su interés por el club, sumido en grandes deudas, está la compañía China Investment Corporation (CIC), que administra las inversiones de China en el extranjero. Huang declinó comentar la cuestión. Desde hace semanas se especula con quién va a asumir el equipo, 18 veces campéon de Inglaterra y propiedad de los estadounidenses Tom Hicks y George Gillet Jr., poco queridos por los aficionados.
A finales de agosto se espera una decisión. Los candidatos, aparte de Huang, son una familia multimillonaria de Kuwait y un grupo de inversores de Cercano Oriente y Canadá bajo la dirección del sirio Yahda Kirdi. Los chinos, según ‘The Times’, podrían ser los favoritos, ya que quieren comprar el club como fuente de ingresos y no como objeto de prestigio. Además, al parecer, quieren invertir en un nuevo estadio.
No hubo aún comentarios oficiales al respecto pero la noticia provocó nuevas discusiones sobre el hecho de que cada vez más clubes tradicionales ingleses tengan un propietario extranjero. La pareja que forman el Chelsea y el millonario ruso Roman Abramovich la conocen incluso los lectores de la prensa rosa. El Fulham fue comprado hace ya años por el multimillonario egipcio Mohammed Al Fayed. Ricos norteamericanos dirigen los destinos del Aston Villa y el Manchester United, cuyo rival local, el Manchester City, pertenece al jeque Mansour bin Zayed.
Inversores extranjeros, no ingleses
Los inversores llevan dinero del que se carece en las Islas. Los clubes brindan a cambio grandes nombres. Los propietarios extranjeros, sin embargo, no son siempre estimados por los aficionados. En el Manchester United surgió incluso un movimiento de los seguidores en contra del propietario del club, Malcolm Glazer. Sea cual sea el desenlace en torno al Liverpool, casi con toda seguridad triunfará un inversor extrajero.
Los aficionados recibirán seguramente al “nuevo” con los brazos abiertos porque Hicks y Gillett Jr. no gozan de simpatía en Anfield. Hace tres años compraron el club por 219 millones de libras esterlinas (unos 340 millones de dólares). Entre otras cosas, el dúo prometió construir un nuevo estadio con 60.000 asientos, pero en agosto de 2008 se interrumpieron las obras por falta de dinero. Por si fuera poco acumularon deudas por cifras de dos dígitos.
Debido a las continuas disputas con la dirección deportiva y a la irritación de los aficionaods, Hicks y Gillett decidieron la venta. Hasta ahora no trascendió qué suma desean obtener. El columnista de ‘The Times’ Tony Evans opinó que el gobierno de Pekín podría ser lo mejor para el equipo ‘red’: “Ese dinero del Lejano Oriente garantizaría el futuro del club, restablecería la estabilidad e inyectaría sentido al caos de los últimos tres años”. Pero toda la alegría por el dinero se vería sin duda ensombrecida por la situación de los derechos humanos en China, escribió Evans.

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