El Partido de la Muerte :: Morir antes que perder
El fútbol es un deporte hermoso y a través del tiempo ha llenado libros enteros con historias llenas de grandes hazañas, de futbolistas geniales, de goles inolvidables. El fútbol ha hecho reír y llorar al ser humano casi en la misma proporción, en un extraño balance emocional con cierta lógica matemática, al final de cuentas por cada vencedor siempre hubo un vencido. De eso se trata el fútbol, de ganar y perder, pero cuando el partido acaba, queda la anécdota y la estadística. Ya vendrá otro partido, el que recién terminó ya es historia, y la vida sigue, al final de cuentas es tan sólo un juego. Así es el fútbol, así ha sido siempre… o casi siempre. En alguna ocasión, Bill Shankly, el exitoso entrenador del Liverpool de la década de los sesenta dijo una de sus tantas frases que pasaron a formar parte de la historia de este maravillo deporte: “El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es algo mucho más importante”. La frase de Shankly nos puede parecer exagerada o desproporcionada a la mayoría de las personas, pero a lo mejor en Ucrania alguien pueda estar de acuerdo con Shankly.
En aquel país, antes miembro de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), hay una historia que mezcla goles y sangre, honor y patriotismo, guerra y deporte; es la historia del “Partido de la Muerte”.
Ucrania fue tomada por la Alemania Nazi a mediados de 1941 en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Kiev, la principal ciudad ucraniana, se convirtió en terrirotio ocupado por el ejército alemán. Muchos de sus ciudadanos fueron hechos prisioneros. Kiev era una ciudad amante del fútbol que vio como su principal equipo, el Dynamo de Kiev, tuvo que disolverse ante la ocupación alemana. Algunos de sus integrantes pasaron a formar parte del ejército soviético que luchaba contra los nazis, otros simplemente se mezclaron entre los habitantes de la ciudad para vivir una vida bajo el sometimiento de los alemanes y los menos afortunados fueron hechos prisioneros y ubicados en campos de concentración.
En una panadería de Kiev, su propietario Iosif Kordik, contrató a Mykola Trusevych, el guardameta del Dynamo de Kiev, para que trabajara en la panadería. Kordik tuvo la idea de formar un equipo de fútbol de la panadería, y Trusevych logró ubicar a algunos de sus antiguos compañeros de equipo. Al final lograron reunir a ocho jugadores del Dynamo y tres del Lokomotiv para el nuevo equipo que denominaron FC Start. Gracias a los generosos donativos de sus compatriotas, los jugadores del Start consiguieron once camisetas rojas, once pares de calcetines remendados y unos cuantos pares de botas viejas. A pesar de estar mal alimentados y mal equipados, durante 1942, el FC Start jugó varios partidos con equipos de guarniciones militares y logró ganar todos los partidos:
21 de junio, venció 6-2 a la Guarnición húngara
5 de julio, goleó 11-0 a la Guarnición rumana
12 de julio, derrotó 9-1 al Equipo trabajadores del ferrocarril militar
17 de julio, victoria de 6-0 ante el PGS (Alemania)
19 de julio, ganaron 5-1 ante el MSG Wal (Hungría)
21 de julio, revancha con victoria 3-2 ante el MSG Wal (Hungría)
6 de agosto, triunfo ante el Flakelf (Alemania) 5-1
La contundente victoria de 5-1 ante los alemanes provocó manifestaciones populares en la ciudad que enojaron a los alemanes. El FC Start se había convertido en un símbolo de resistencia. El Flakelf pidió la revancha, la cual fue fijada para el 9 de agosto, en el estadio Zenit. Hubo amenazas anónimas hacia los jugadores del Start de un posible castigo si derrotaban nuevamente a los alemanes; además el clima ya de por sí enrarecido lo fue aún más con la designación de un oficial de las Waffen-SS alemana como árbitro del encuentro.
El equipo alemán estaba formado formado por miembros de la temible Luftwaffe -las fuerzas aéreas nazis-, reforzado por varios futbolistas profesionales de Baviera, quienes presentaban un magnífico aspecto y unos flamantes uniformes negros que, con una esvástica bordada en el pecho y medias con ribetes blancos. Enfrente estaba el Start, con futbolistas en mal estado físico y que vestían uniformes rojos algo descoloridos, overoles recortados y calzaban botas de trabajo. Antes del partido, los ucranianos se negaron a dar el saludo nazi a sus oponentes. El partido fue un circo patrocinado por un arbitraje parcializado como quizás nunca se vio en la historia del fútbol. El guardameta Trusevych recibió una patada en la cabeza de un delantero del Flakelf, dejándolo atontado. Mientras Trusevych se recuperaba, el equipo alemán anotó un tanto. Los alemanes utilizaron todo el repertorio de tácticas y técnicas propias de un equipo sucio: entradas al cuerpo en vez de la pelota, tirando de la camiseta, zancadillas por detrás del jugador, codazos, golpes sin balón en disputa. A pesar de la violencia nazi, al medio tiempo, el FC Start ganaba 2-1. En la segunda mitad se repitió el libreto y al final del partido, el FC Start ganaba 5-3. Y entonces vino una jugada que enloqueció a las tribunas y enfureció aún más a los alemanes, cuando Klimenko, un defensor ucraniano, tomó la pelota, pasó la defensa del equipo alemán y sorteó al portero del Flakelf. Entonces en lugar de patear la pelota al arco, se dio la vuelta y la lanzó al centro de la cancha. El árbitro de las SS sopló el silbato final al cumplirse los noventa minutos de juego.
Jugadores del FC Start
Georgy Timofeyev, Nikolai Trusevich, Ivan Kuzmenko, Pavel Komarov, Alexei Klimenko, Nikolai Korotkykh, Vasily Sukharev, Feodor Tyutchev, Makar Goncharenko, Mikhail Putisin, Milkhail Melnik.
Una semana después, el 16 de agosto, el FC Start venció nuevamente a otro equipo alemán, esta vez 8-0. Poco después un algunos jugadores del FC Start fueron arrestados y torturados por la Gestapo, uno de los jugadores arrestados, Mykola Korotkykh, murió bajo tortura. El resto fue enviado a los campos de concentración de Syrets, donde Ivan Kuzmenko, Oleksey Klimenko, y el portero Mykola Trusevich fueron después asesinados, en febrero de 1943. Entre los sobrevivientes se incluyen Fedir Tyutchev, Mikhail Sviridovskiy y Makar Goncharenko, quienes son los responsables de la popularización de esta historia soviética en la cultura popular. En el 16 de noviembre de 1943, el diario Izvestia publicó un reportaje donde daba cuenta de la ejecución de los deportistas por los alemanes. Dos películas – Tercer Tiempo (Mosfilm, 1964) y El Partido de la Muerte fueron filmadas, basándose en esta historia. Un monumento escultórico fue erigido en el estadio Zenit de Kiev, que pasó a denominarse el estadio Start en 1981. La historia también inspiro dos películas no soviéticas: La película dramática húngara Két félid? un pokolban en 1963, y la película estadounidense “Escape a la victoria”, en 1981. En cuanto a los sobrevivientes, después de décadas en el olvido fueron rehabilitados a mitad de los años 60 y declarados héroes en vida. Aún hoy su historia se enseña en las escuelas. Cerca del estadio chico hay un monumento que recuerda la proeza: “Para los jugadores del Dynamo Kiev -se lee en el zócalo-, que murieron heroicamente por el honor de su patria con la frente alta ante el invasor nazi”. Una historia que esperamos no se repita nunca…
Lic. Freddy A. Vargas Calvo
freddyvc04@hotmail.com

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